jueves, 5 de abril de 2012

NICARAGUA 1997 / Capítulo 43

CAPÍTULO 43: POCHOMIL

Después de dieciséis años y bajo el impulso de Gerardo y Laura se consigue organizar una salida de toda la comunidad universitaria a Pochomil, concretamente a una casa del sitio de Montelimar, dirección a San Juan del Sur, pero sin niños, sólo adultos. Se consigue llenar un autobús entero de nicaragüenses que jamás han gozado de un tipo de actividad de ocio como ésta. Muchas mamás y pocos papás, eso también es común. Conseguimos alcanzar un gran comportamiento y organización. La playa es eterna y cuenta con numerosos bares y restaurantes. Para llegar al agua hace falta caminar bastante rato. Luego encima del agua también uno puede permanecer bastantes metros hasta alcanzar algo de profundidad. Muy a lo hondo se ve el horizonte, que nunca termina y se confunde con las olas y el mismo color azul. El sol es grande. La arena más bien negra y dura, habitada por estrellas de mar secas, conchas de todo tipo, piedras bonitas… Incluso existe un espacio reservado con cañas que cuenta con duchas y retretes que pueden utilizarse previo pacto con su respectivo dueño.

Este día gozamos suficiente tiempo para el baño, hasta arrugarnos. En determinados momentos se llama a las actividades de tipo socio-cultural, animadas por los mismos Gerardo y Laura. Luego hay un espacio para comprar souvenirs, motos de cuatro ruedas, caballos… y es aquí donde ya encontramos a los domingueros locales y otros turistas que se acercan. Tres Fresquerías son las más famosas, Judith, Chepita y Verónica, y es allí donde degustamos de nuevo las chilla, cevada, guayaba, piña, avena, melón… todos los jugos con un poco de limón para neutralizar su gusto y su dosis apropiada de azúcar. He aquí el truco.

El reposo, como ya hemos dicho en otras ocasiones, provoca el roce y la sinceridad. Mi amigo Albert está preocupado por el estado de la familia con la cual estuvo alojado el año pasado: resulta que sus tres hijas están embarazadas. En ninguno de los casos ha sido una situación deseada; a Albert le habían pedido ser el padrino en uno de los casos, pero ahora resulta que el feto ha muerto dentro de la misma barriga de la madre. Él ha vivido el drama en directo en el hospital, ha sido valiente para visitar a la madre al cuarto día de perder a su hijo.

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